EL PROBLEMA
Bella Unión llegó a CAPUT con un packaging que trabajaba en su contra. Textos en amarillo sobre fondos blancos, tipografía inconsistente, un logo que no funcionaba en formatos reducidos. En góndola — donde una marca tiene tres segundos para comunicar — el producto no se leía. No se distinguía. No convencía. El cambio de gerencia de marketing fue la oportunidad para hacer lo que había que hacer: replantear el sistema desde la base.