En 2024, me tocó dar un taller representando a la Cámara de Diseño de Uruguay (CDU) en el Foro Internacional de Economía Creativa (FIECA) en Espacio Dínamo, Atlántida, Canelones. El título del taller era “Cómo el diseño puede sumar valor a tu marca o emprendimiento”. En esta charla, yo intentaba alentar a emprendedores y Pymes a que invirtieran en diseño, ya que eso podía ser un factor clave en el desarrollo de sus proyectos. “Hay que animarse” les decía.
El énfasis estaba en pensar estratégicamente en la incorporación de diseño. Verlo como una inversión, no un gasto. Encararlo de manera profesional, con profesionales. Sin importar el tamaño del emprendimiento, ya que siempre hay herramientas de organismos públicos que están dispuestos a financiar esa inversión.
La transformación y lo constante
Muchas cosas han cambiado en estos dos años. El mundo cambió, la revolución de la IA estalló e impactó en muchos sectores productivos y creativos. Pero otras cosas no han cambiado. La necesidad estratégica de incorporar diseño a las marcas y productos no ha cambiado. Sí está cambiando la forma de resolver técnicamente esos diseños con las nuevas herramientas. esos diseños con las nuevas herramientas.
Creo que hoy más que nunca hay que invertir en diseño. Pero no hablo del aspecto meramente estético, sino del diseño incorporado a la estrategia de la empresa o marca,pensando en una mejor experiencia del usuario y en el éxito de aquello que se ofrece.
El mito de lo “simplemente bonito"
No nos engañemos, el aspecto estético (que podría resolverse con muchísimas herramientas de IA) por sí solo no genera el beneficio suficiente. No resuelve las necesidades del consumidor ni la rentabilidad esperada para la empresa. No genera fidelidad ni compromiso.
En mi experiencia, con muchos años dedicados a construir identidades de marcas y productos, he aprendido que, en un mundo cada vez más competitivo y mercados que tienden a retraerse, lo que marca la diferencia no es solamente cómo se ve el producto, sino cómo este se vincula con el consumidor. Y acá es clave no solo vender un buen producto a un buen precio, sino entender qué pasa después. Qué siente el consumidor, cómo se vincula con la marca y cuál será su relación posterior.
El valor real está en la relación: ¿qué siente el consumidor? ¿Cómo se vincula con la marca una vez que la transacción ha terminado?
Las preguntas que definen el éxito.
El diseño estratégico responde al “por qué” detrás de la retención de consumidores:
- ¿Vuelven por el precio o por la calidad percibida?
- ¿Es el empaque atractivo o los valores sostenibles que representa?
- ¿Se sienten respetados y “consentidos” a lo largo de toda la experiencia?
- ¿El uso del producto es intuitivo y sin fricciones?
El diseño es clave en la estrategia de comercialización de cualquier producto, identidad de marca, branding y posicionamiento.
Federico Boga – CEO


